castellano (marzo 2011)

El poder tiene tanto poder que pervierte el significado de las palabras y de los conceptos. Crea mentiras que a fuerza de ser repetidas se convierten en verdades.

En nombre de la democracia ilegaliza ideas y  partidos. En nombre de la paz fabrica armas y crea guerras. En nombre de la salud pública prohibe cierats drogas, propiciando la adulteración y aumentando el riesgo al ser consumidas.

Con el medio ambiente el engaño llega a límites de tomadura de pelo. Nos venden Menorca como Reserva de la Biosfera pero cada año crece  en gran número la oferta de plazas turísticas , al tiempo que la creación de vivienda protegida ha casi desaparecido. El número de coches aumenta sin límites, así como el consumo energético y de los recursos naturales, y la generación de residuos se dispara. 

Se aprueban y se ejecutan obras de gran impacto ambiental como el dique y la desaladora de Ciutadella, el desvio de la carretera en Ferreries,… y ahora amenazan con el desdoblamiento de la carretera general y con el crecimiento de la oferta turística (nuevos campos de golf, puertos deportivos, ampliación de urbanizaciones,…). Incluso aquello reclamado por el pueblo desde hace tiempo, como el libre paso por el Cami de Cavalls o el uso social de la antigua base militar de s’Enclusa se acaba transformando, en manos de las instituciones insulares,  en una nueva ocasión de promoción turística. De manera que ahora el Camí de Cavalls está lleno de cartelitos indicativos, de miradores y de escaleras de madera, como si la naturaleza fuera un parque temático.

Al mismo tiempo, la gente que vivimos en la isla vemos como cada vez más se nos limita el uso de esta “reserva de la biosfera”. No podemos acampar ni gozar de nuestros paisajes, muchos caminos siguen cerrados, en verano las playas vírgenes se han masificado de turistas, las motos acuáticas y las embarcaciones de ocio campan a su aire,… 

Desafortunadamente las políticas de sostenibilidad que se hacen son sobretodo cosméticas, ambiguas, exiguas y cobardes. En el fondo siguen apostando por el mismo patrón de siempre de crecimiento y acumulación capitalistas.

El honorable título de Reserva de la Biosfera se queda, pues, más en la forma que en contenido, en una marca comercial que permite vender la isla como un producto de apariencia más “ecológica” y esto, ya se vé, es un buen negocio.

Estamos hartas de tanta hipocresia. Menos “reservas” y más naturaleza!

 

Colectivo Menorca Reserva de la Billetera -marzo 2011-


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